A los atletas olímpicos les gusta menearse, agitarse, gruñir y gemir antes de entrar en la parrilla de salida. A nosotros nos gusta crujir, gemir y quejarnos antes de salir de la entrada. Con efectos de sonido involuntarios incluidos, les deseamos un comienzo con estilo, o como decimos, ¡a toda velocidad!